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Hacer un peer review honesto

El peer review es una de las pocas formas reales de servicio comunitario en la ciencia. Una guía sobre cómo hacerlo bien, cuánto tiempo dedicarle, qué pedir, qué no, y cuándo decir que no.

Hacer peer review es una de las pocas formas de servicio comunitario que la ciencia tiene incorporadas en su funcionamiento normal. La ciencia formal no podría funcionar sin él, y, sin embargo, casi nadie enseña a hacerlo bien. La mayoría de los químicos aprenden por imitación de los reviews que reciben, y como buena parte de los reviews que se reciben son mediocres, el aprendizaje es desigual.

El propósito del review

Lo que un editor pide al revisor es una opinión técnica sobre tres cosas: si el trabajo es correcto, si es novedoso, y si es relevante para los lectores de la revista. Las tres preguntas son distintas y conviene tratarlas separadas.

Correcto significa que la metodología, los datos y las interpretaciones son sólidos. ¿Los experimentos están bien hechos? ¿Las conclusiones siguen de los datos? ¿Hay errores aritméticos, espectrales, de asignación, de citación? Esta es la parte donde la experiencia técnica del revisor importa más, y es la parte donde el revisor tiene la responsabilidad mayor.

Novedoso significa que el trabajo añade algo a la literatura existente. ¿Es nuevo lo que reportan? ¿Han citado los antecedentes correctos? ¿Falta atribución? Aquí el revisor con experiencia en el campo debe identificar trabajos previos que el autor pueda haber pasado por alto.

Relevante significa que el trabajo encaja con el alcance y el nivel de la revista. ¿Es de interés general suficiente para un journal de alta visibilidad, o es más adecuado para una especializada? Esta es la pregunta más subjetiva y donde más conviene la modestia del revisor: la decisión final corresponde al editor.

Cuánto tiempo

Un review honesto requiere tiempo. La estimación razonable es entre dos y cuatro horas para un manuscrito de longitud típica en química, sin contar la lectura inicial para decidir si aceptar la invitación. Es un tiempo considerable y, casi siempre, sin remuneración.

Si no tienes ese tiempo en las próximas dos o tres semanas, lo correcto es declinar la invitación, no aceptarla y devolver un review apresurado. El editor lo agradecerá; los autores recibirán un review de mejor calidad de otro revisor con tiempo. La aceptación oportunista —«lo hago, tarde y mal»— es un mal servicio a todos.

El reverso también vale: si aceptas, dedícale el tiempo. Un review apresurado, donde se ven una o dos cosas obvias y se ignora el resto, es peor que ningún review en términos de información para el editor.

Qué buscar

Una secuencia de chequeos que vale la pena hacer rutinaria.

Verificar que las afirmaciones cuantitativas se sostienen. Si el abstract dice «el rendimiento del 92 %», localizar en métodos cómo se midió, en cuántas réplicas, con qué desviación. Si el cuerpo afirma generalidad sobre catorce sustratos pero solo se muestran cinco, preguntar por los nueve restantes.

Comprobar caracterización completa de los compuestos nuevos. Para cualquier compuesto reportado como nuevo, debe haber RMN 1H, 13C, IR si aplica, y masa exacta. Si falta alguna, pedirla.

Mirar los espectros con cuidado. Líneas de base, ruidos, picos no asignados, integraciones que no encajan. Una asignación incompleta o errónea es un error de fondo que debe señalarse.

Buscar antecedentes. Si conoces trabajo previo cercano que el autor no cita, mencionarlo. No por celo de citaciones, sino porque la atribución es parte del rigor científico.

Verificar la coherencia interna. Las cifras del abstract con las de las tablas, las tablas con las figuras, los esquemas con los procedimientos experimentales. Es sorprendente con qué frecuencia los manuscritos tienen incoherencias internas que un par de horas de revisión cuidadosa detectan.

Cómo escribirlo

Un buen review tiene normalmente tres secciones. Un resumen breve de qué hace el manuscrito, en una o dos frases, mostrando que el revisor ha entendido el contenido. Una evaluación general —el manuscrito es bueno/aceptable/débil/inaceptable, por estas razones—. Y una lista de comentarios específicos, ordenados de los más fundamentales a los más menores.

Los comentarios fundamentales son los que afectan a la validez del trabajo. Errores que, no corregidos, harían que las conclusiones no se sostengan. Hay que ser explícito: «en la línea X de la página Y, el cálculo del rendimiento parece incorrecto basado en la masa de partida reportada en la línea Z».

Los comentarios menores son cosas como erratas tipográficas, sugerencias de redacción, citaciones complementarias. Vale la pena listarlos pero claramente diferenciados de los fundamentales: el editor no debería tener que distinguir cuáles son críticos.

El tono

Un review honesto puede ser demoledor sin ser desagradable. La diferencia importa. Los manuscritos los escriben personas; los reviews los reciben personas. La prosa puede ser técnica y crítica sin caer en el desprecio.

Hay un género de review —especialmente común en revistas competitivas y entre revisores con poco tiempo— que combina autoritarismo gratuito con falta de detalle. «El manuscrito no aporta nada nuevo y no es de interés.» Inútil para autores y editores. La crítica, para servir, debe ser específica.

Recomendación práctica: escribir el review, dejarlo descansar veinticuatro horas, releerlo. Quitar adjetivos calificativos —«decepcionante», «pobre», «trivial»—. Dejar las observaciones técnicas. Si el contenido sigue siendo demoledor después de quitar los adjetivos, era demoledor por razones técnicas y la valoración es legítima. Si los adjetivos eran lo único que sostenía la dureza, la dureza no estaba justificada.

Cuándo declinar

Hay situaciones donde lo correcto es declinar la invitación.

Conflictos de interés: trabajo de un colaborador reciente, de un competidor directo, de alguien con quien hay relación personal cercana. La regla práctica: si te sentirías incómodo justificando la decisión por escrito, declina.

Conocimiento insuficiente del campo: el manuscrito es de un área donde no eres autoridad real. La cortesía profesional dice «acepto y hago lo que pueda»; la honestidad dice «esto no es lo mío y un revisor más cualificado servirá mejor». La honestidad gana.

Falta de tiempo: ya mencionado.

Sospecha de plagio o fabricación: si detectas algo serio, comunicarlo al editor con detalle, pero no asumir tú la investigación. Eso es trabajo del editor y de la institución del autor.

Coda

El peer review es trabajo no remunerado, frecuentemente ingrato, y absolutamente necesario para que la ciencia funcione. Hacerlo bien es uno de los servicios más útiles que un químico puede prestar a la comunidad. La calidad de la literatura química depende, directamente, de la calidad acumulada de los reviews que se hacen sobre ella. Cuando el sistema funciona, la mediocridad se filtra y los buenos manuscritos mejoran. Cuando el sistema falla —por reviews apresurados, por reviews superficiales, por reviews despreciativos— la literatura empeora y, con ella, la disciplina.

Hacer review honestamente es uno de los pocos actos sin recompensa visible que la práctica científica todavía premia indirectamente: con la satisfacción de haber leído algo nuevo, con la disciplina de pensar críticamente sobre el trabajo de otro, y con la lenta acumulación de oficio que la práctica produce. El revisor experimentado lee mejor sus propios manuscritos. La habilidad se transfiere.